12.5.10

Vuelve Silver Kane

El seudónimo ideado por Francisco González Ledesma en los años cincuenta se convierte en personaje en La dama y el recuerdo, novela del Oeste con todos los ingredientes del género: bandidos, cazarrecompensas, pistoleros, vaqueros, caravanas de ganado ... El protagonista es un hombre sabio y honesto que dirige el Jackson Independent Journal

foto;fuente.Elpais.com

Francisco González Ledesma, Paco para familiares y amigos, estaba escribiendo su nueva novela del policía Méndez cuando tuvo un ataque de melancolía. "Me estoy haciendo viejo". Ahí surgió la idea. "¿Y si vuelvo a escribir una novela del Oeste? ¿Y si recupero a Silver Kane?".

Su editor estuvo de acuerdo, pero él puso una condición: no cobrar adelanto. "Si no me gustaba la rompía y no tenía que devolver el dinero. Me lo planteé como un reto. Quería comprobar si era capaz de escribir con la rabia y la frescura de los veintitantos años". La acabó con el entusiasmo y la pasión que suele poner en todo lo que hace, le gustó y aquí está La dama y el recuerdo.

Hay varias diferencias entre esta novela y las cientos que escribió entre los años cincuenta y ochenta. No está firmada por Silver Kane, sino por Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927). Kane se ha convertido en un personaje. Es el director del Jackson Independent Journal, el diario de Jackson (Kansas), un hombre sabio y honesto. "Es un guiño. Es un hombre bien informado y bueno. Me hubiera gustado ser el director de un pequeño diario del Oeste". También hay otros guiños, como cuando un personaje le pregunta a otro si cree posible que un día haya un presidente negro en Washington y el otro le contesta: "¿Y una primera dama negra? Ni hablar".

En La dama y el recuerdo hay más sexo que en aquellos títulos que tanto éxito tuvieron en quiosco, como Un federal de Nevada, Una fosa pagada a plazos, El hombre que vendía muertos o ¡Ha vuelto Killer! "Había que ser muy moderado por la censura". Aquellas novelas solían tener unas setenta páginas y ésta, más de trescientas.

Reúne todos los requisitos del género: atracadores de bancos, cazadores de recompensas, pistoleros, vaqueros, el saloon con el piano y las prostitutas, los sheriffs, los indios, los caballos salvajes, las caravanas de ganado, las grandes distancias. Como en casi todas las novelas de Ledesma hay un montón de historias que se cruzan. "Porque así sucede en la vida". La del pistolero Taylor, que se enamora de una india mestiza; la del cazarrecompensas Lancaster, que le persigue para matarlo, pero que en el fondo también es una buena persona; la del cacique Ford, administrador de materiales del ferrocarril y representante del Gobierno para las tribus, un hombre repugnante y corrupto; la de su amante Lena, una mujer mala hasta el dolor; la del heroico y valiente jefe indio Valiant y la de su hijo, un chiquillo de 10 años que vengará su asesinato; y la de Ketty River, la dama del recuerdo que da título a esta historia, la mujer más distinguida de Jackson, que ejerce de juez en Kansas City, y que es implacable con Ford. Mucha acción y muchos muertos.

El seudónimo Silver Kane nació a finales de 1952. González Ledesma estaba pasando una mala época. Estudiaba Derecho, gracias a la ayuda de sus tíos Victoria y Claustre, porque él era pobre de solemnidad. Otro de sus tíos, Rafael González, un periodista represaliado tras la Guerra Civil que había encontrado refugio en Bruguera, logró que entrara en la editorial en 1947. Ya antes había escrito historias de aventuras para él y con él. Alquilaban máquinas de escribir por horas y escribían a cuatro manos. Luego fue guionista de historietas como El inspector Dan o Doctor Niebla. Pero Ledesma, que quiso ser escritor desde los 14 años, tenía ya la novela de su vida, Sombras viejas, que presentó al Premio Nadal de 1946 sin éxito. Dos años más tarde, el editor José Janés convocó el Premio Internacional de Novela, la retocó y la presentó. Ganó. La censura prohibió su publicación.

Estaba tan desesperado que se fue a Madrid para hablar con el censor. "Me dijo que era roja y pornográfica. Lo de roja pude entenderlo, porque los personajes eran los vencidos y los ideales republicanos que aprendí a querer en el Poble Sec (el barrio donde nació y creció) se dejaban ver. Pero lo de pornográfica, no. Se refería a una escena de lo más tonta: una joven se pasó la guerra esperando que regresara su novio. Soñaba que llamaban a la puerta; ella abría, retrocedía unos pasos y caía en un diván. Bueno, pues un día, llaman al timbre de verdad, abre, es un amigo de su novio, se sienta en el diván y él le pone la mano en la rodilla. Protesté, pero el censor me dijo que se notaba que el chico tenía intención de subir la mano por la pierna".

Se desanimó, pensó que nunca publicaría nada y entonces Francisco Bruguera y su tío Rafael le propusieron que escribiera novelas del Oeste. "Bruguera me dijo que me buscara un seudónimo porque con un apellido como González nadie se iba a creer una novela del Oeste".

Por la primera le pagaron 1.500 pesetas en dos plazos. Al final ya cobraba 12.000. Escribía de tres a cinco al mes y las tiradas oscilaban entre 14.000 y 24.000 ejemplares semanales. "Bruguera tenía olfato para el éxito y te apretaba. Incluso cuando dejé la editorial, en 1966, seguí con contratos para hacer Silver Kanes. Con este nombre firmé también novelas de misterio".

Recuerda con cariño a la tropa de escritores de Bruguera. Marcial Lafuente Estefanía, el dibujante Peñarroya, Sergio Duval, Josep Maria Lladó, Víctor Mora, que le proporcionaba libros sobre el Oeste en inglés. "Allí había escritores, periodistas, catedráticos, casi todos represaliados. Gente de cultura, que escribía muy bien. Se pensaba que éramos unos desgraciados, que nos ganábamos la vida en el quiosco. Autores mal pagados que escribían novelas baratas para gente sin poder adquisitivo".

Dice en sus memorias, Historia de mis calles: "Me daba vergüenza escribir relatos sin la menor pretensión o quizá sí: la de distraer a la gente, que no es pretensión pequeña". Con el tiempo se ha reconciliado con esos tiempos. "Me he ido dando cuenta de que mis novelas del Oeste sirvieron de inicio a la lectura para gente que no leía nada. También decía veladamente que aquí no había libertad". Tiene auténticos admiradores, como Alejandro Jodorowsky. "Dijo incluso que Silver Kane era mejor que Cervantes, lo que es una animalada. A veces utiliza frases mías en sus libros".

"Lo más importante es que con esas novelas aprendí mucho técnicamente. Tenían que ser interesantes desde la primera línea y dosificar la intensidad para que se leyeran de un tirón. Era un desafío diario y tenías que tener una imaginación brutal para no repetirte y crear argumentos convincentes y atractivos. Bruguera era muy exigente y rechazaba cualquier historia que no se ajustara a esas condiciones. Silver Kane fue mi maestro".

La dama y el recuerdo. Francisco González Ledesma. Planeta. Barcelona, 2010. 318 páginas. www.gonzalez-ledesma.com.

11.5.10

NO ES POR AGUAR LA FIESTA...PERO...


Mockus más allá de los mitos: más guerra y privatizaciones





Radio Café Stereo


Es tal la magnitud de la crisis que vive Colombia que muchos se han sumado a la campaña verde cerrando los ojos porque creen que se debe hacer valer el voto útil, elegir al menos malo o al que consideran que, por lo menos, es ético. 
La honestidad es una norma de conducta fundamental. En este punto hay acuerdo general. Pero ella no basta. Todos los candidatos deben demostrar su probidad. Es el punto de partida de cualquier campaña electoral decente.

La corrupción ha crecido tanto en el Gobierno de Álvaro Uribe que la rectitud parece ser ahora la única tabla de medición de los aspirantes a la Presidencia. Sin embargo, además de ella deberían tenerse en cuenta otras aptitudes determinantes.

Entre otras cosas, porque en nombre de la transparencia también se puede actuar en contravía de los intereses colectivos. Por ejemplo, entregar bienes públicos en detrimento del erario bajo la controvertida figura de la "capitalizació n", como hizo Antanas Mockus con una parte de la Empresa de Energía de Bogotá, no es consecuente.

Y precipitarse detrás de una opción sin importar lo que su líder plantea de fondo, más allá de la forma, es una decisión que puede resultar costosa. No se trata de que el candidato o su partido se identifiquen en todos los puntos con el pensamiento de cada elector. Pero sí en los asuntos medulares, irrenunciables.

Los seguidores de Mockus proceden de dos ámbitos: 1.-) uribistas que saben que el ex alcalde de Bogotá no representa ningún riesgo para la continuidad de la "seguridad democrática", y, 2.) no uribistas, que lo ven como la única opción viable frente al poderío del Gobierno.

Los primeros perciben a Mockus como una alternativa ante el cansancio que les causa un mandato corrupto al que, sin embargo, han acompañado durante ocho años perdonándole todo: la parapolítica, la yidispolítica, los "falsos positivos", las chuzadas del DAS, el Agro Ingreso Seguro, los privilegios para los hijos del Presidente y tantos escándalos más.

A este primer grupo Mockus le brinda confianza, pues es conocido que el candidato verde dará continuidad a la estrategia de confrontación prolongada que desarrolla Uribe y, además, es sabido que Mockus, por su carácter neoliberal, seguirá la senda de las privatizaciones y el fortalecimiento de la "confianza inversionista" .

Lo anterior explica la enorme simpatía que en periodistas del establecimiento, uribistas de primera línea, ha despertado Mockus y el inusitado impulso que varios de los grandes medios de comunicación están dándole a su campaña, apoyo que incide de forma determinante en su crecimiento en las encuestas.

Los del segundo grupo, los no uribistas, sienten a Mockus como "la única forma de frenar a Santos y sus falsos positivos", y desestiman a quienes proponen debates más allá de las formas, como si no quisieran que les aguijonearan la burbuja en la que parecen estar.

Figuran en este sector algunos que en la consulta interna del Polo rechazaron la candidatura de Carlos Gaviria y ahora no dudan en abandonar el barco al ver al escogido, Gustavo Petro, sin opciones.

Los interrogantes
Así, es importante auscultar los planeamientos de Mockus en relación con algunos de los asuntos medulares de la realidad colombiana, pues está rodeado de muchos mitos que pintan al candidato como un paradigma de cambio social que parece no ser real.

Algunos de los interrogantes que sobre él surgen son:
*  ¿Gastará, como Uribe en 2009, $19,2 billones anuales del Presupuesto Nacional en la "seguridad democrática" que ha prometido continuar?
*  ¿Privatizará el 15% de Ecopetrol, la principal empresa del Estado, como propuso Sergio Fajardo?
*  ¿Vender las entidades públicas más productivas es una herramienta válida para financiar la educación y otros ámbitos sociales?
*  ¿Continúa siendo partidario del cobro escalonado de matrículas, como cuando fue rector de la Universidad Nacional?
*  ¿Sigue creyendo que los decretos de Uribe sobre salud "son legítimos" y que la crisis del sector se resuelve con más impuestos?
*  ¿Los gravámenes a todos los estratos son la vía para afrontar los problemas del país?
*  ¿Dónde están las grandes estrategias de defensa del medio ambiente que se supone son el fuerte de un partido Verde?
*  ¿Su respaldo a la reforma laboral de 2003, que atenta contra derechos de los trabajadores, sigue en pie?
*  ¿Por qué se fue a la sombra de Opción Centro, el grupo amigo del procesado senador Gil, y no optó por construir partido propio?
* ¿Cree en realidad que "las balas también son un recurso pedagógicas" como dijo hace poco?
*  ¿Por qué se atemoriza ante los regaños de Uribe y ruega que lo siga considerando "un firme timonel de la seguridad"?
*  ¿A eso se debe su rotundo no al acuerdo humanitario?
1.- Mockus y la guerra: "un timonel firme"
En relación con el conflicto existente en Colombia desde hace 62 años Mockus no se diferencia en lo fundamental de la estrategia de Uribe. Como casi todos los candidatos presidenciales, con sus matices, respalda la estrategia de la "seguridad democrática" y brinda confianza al establecimiento.

Leamos la valoración que de su posición sobre este asunto hizo el presidente Uribe el 20 de junio de 2003, cuando lo condecoraba con la Estrella de la Policía: "…he encontrado en el alcalde Mockus un timonel firme, sin vacilaciones y sin titubeos".  [1] 

Uribe caracterizó muy bien a Mockus en cuanto a su pensamiento, así por estos días, cuando desarrolla una campaña sectaria y con abierta participación en política en favor de su preferido, Juan Manuel Santos, el Presidente trate de introducir algunas dudas, más de forma que de fondo sobre el aspirante del Partido Verde.

"El alcalde Mockus ha apoyado a la Fuerza Pública en Bogotá con toda determinación, sin reservas y ha sido una formidable combinación de pedagogía de la convivencia y de ejercicio firme de la autoridad", dijo Uribe hace apenas diez meses en el mismo acto.

A las críticas que recientemente Uribe le ha formulado, Mockus ha respondido mostrándose extrañado, afirmando de manera sumisa: "Usted es mi presidente, usted es mi presidente" y cambiando el nombre a la "seguridad democrática" de Uribe por el de "legalidad democrática". ¿Otra cuestión de forma, nada más?

En entrevista con el noticiero CM&, al responder a críticas de Andrés Felipe Arias, Mockus saltó un argumento absurdo, pero sintomático sobre el conflicto colombiano: "¡Las balas también son una herramienta pedagógica!". [2]

Y en el documento por medio del cual pactó su alianza con Sergio Fajardo, al identificar la violencia como uno de los problemas del país, no incluye ni una palabra de condena a los crímenes de Estado cometidos durante el actual Gobierno.  [3]

Todo indica que a los uribistas que acompañan ahora masivamente a Mockus lo expuesto en este punto les es indiferente, y es muy probable también que los no uribistas se hagan los de la vista gorda y no les importe su rechazo al acuerdo humanitario. Es cuestión de táctica, dirán, y agregarán que "los esencialismos son anacrónicos".

En términos claros y concretos, sin titubeos ni recursos anecdóticos, la pregunta que muchos esperan que Mockus resuelva es qué hará para sacar el país de la guerra, si repetirá el gasto que Uribe hizo de $19,2 billones del Presupuesto Nacional en 2009 para la confrontación. ¿Seguirá esta senda si es elegido?
2.- Mockus y la política: buscando partido
La actitud del aspirante ante la política ha sido idealizada y se le presenta como el adversario de la politiquería tradicional. Para empezar, hay que recordar que en 1998 fue candidato a la Vicepresidencia de Noemí Sanín, la hoy aspirante del Partido Conservador.

Mockus aún añora esa alianza. "Tengo mi ladito muy conservador", dijo en la entrevista con CM& que hemos citado antes, tras reconocer "lo bueno del Partido Conservador".

En 2006, este matemático de origen lituano fue candidato presidencial de la Alianza Social Indígena, ASI, y, sin embargo, no escogió su fórmula vicepresidencial entre las etnias originarias colombianas, como era de esperarse.

La seleccionada en aquella ocasión fue María Isabel Patiño, dirigente de Asocolflores, un gremio de grandes exportadores a quienes les cuestionan el trato que dan a los trabajadores vinculados a esa agroindustria.

Su votación en 2006 fue exigua: 146.583 votos, es decir, el 1,23% del total, mientras Carlos Gaviria, el candidato presidencial de la izquierda, logró 2.613.157 votos, el 22% del total, un porcentaje similar al que Mockus alcanza hoy en las encuestas y por el cual es presentado como un fenómeno político.

De acuerdo con la última encuesta, la de la firma Ipsos-Napoleó n Franco para RCN y Semana, Mockus tiene el 20% del favoritismo, frente al 30 de Juan Manuel Santos, el candidato directo del establecimiento, y el 12% de Noemí Sanín.

Hace cuatro años Carlos Gaviria, con un perfil decididamente de izquierda, despertaba también un gran entusiasmo, el cual se reflejaría en su altísima votación, por encima de la de Horacio Serpa, el aspirante liberal.

Además, es bueno recordar el contexto de la participación de Gaviria: se trataba de confrontar directamente a Uribe, que buscaba su reelección con todo el poder de su maquinaria.

No es tan cierto entonces que la favorabilidad de un candidato visto como alternativo no tenga precedentes, como afirman los medios masivos de comunicación. Y para ir un poco más atrás en la historia contemporánea, Galán, Jaramillo Ossa, Pardo Leal también despertaron expectativas inusitadas en sus momentos.

Mockus ha hecho su recorrido por no pocos escenarios políticos, pues participó en el movimiento Sí Colombia de Noemí Sanín, fundó Visionarios con Antanas, se arrimó a la ASI y recaló en el Partido Opción Centro

Con Enrique Peñalosa (apoyado por Uribe en las elecciones para la Alcaldía de Bogotá de 2007), y Luis Eduardo Garzón derivó en una agrupación que ya poseía representació n en la Cámara y que lo exoneraba de la ardua tarea de recolectar firmas para inscribirse.

Pero Opción Centro tiene sus antecedentes: se trata de un partido en el que algunos de sus líderes tuvieron nexos con Convergencia Ciudadana, colectividad extinguida hoy por efectos de la parapolítica.

Veamos cómo presentó el portal La Silla Vacía, en septiembre de 2009, los contactos de los 'Tres Tenores' con los orientadores del partido centrista.

"Peñalosa, Mockus y Garzón no estaban dispuestos a 'adherirse' a este partido, y su objetivo era entrar en condiciones de igualdad (a mandar). También querían aclarar exactamente el alcance de la relación de los directivos del Partido Verde Opción Centro con Convergencia Ciudadana".  [4]

Según el mismo portal, el partido tiene origen en los ex militantes del M-19 Héctor Elías Pineda y Carlos Ramón González, lo mismo que en Daniel García, hijo de Néstor García, también del M-19.
"La estrecha relación de González y otros miembros con el ex senador de Santander Luis Alberto Gil, hoy en la cárcel por parapolítica, y el apoyo del partido a listas de Gil en Santander crearon una sombra sobre el partido", dice La Silla Vacía en su reseña.

De esas sombras nadie se volvió a acordar, y menos ahora, cuando el pequeño partido de centro en el que Mockus y sus amigos se acomodaron hace seis meses se perfila hoy como la segunda fuerza electoral del país. ¿Desaparecieron las sombras al calor de la ola verde?
3.- Mockus y la socioeconomía: ¿más privatizaciones?
Las mayores expectativas, especialmente de los jóvenes, están en el ámbito de las reformas sociales y económicas. El acuerdo Mockus-Fajardo, que podríamos asumir como programa de la fórmula presidencial, no es nada explícito en esta materia.

Su contenido es un cúmulo de generalidades sin estrategias, que cualquier político firmaría sin importar su procedencia partidista o ideológica. Lo que sí es claro es la posición definidamente neoliberal de Mockus, la cual aplicó en sus alcaldías (1995-97 y 2001-03).

Partidario de gravámenes generalizados, sin distingos de clases, así lo deja ver en su compromiso con Fajardo cuando anuncia que se proponen "asegurar el pago de impuestos justos y adecuados".   [5]

Está por verse cuan "justos y adecuados" serán las nuevas cargas que en un gobierno suyo se implementarían, ya que el ex alcalde no es ajeno a aceptar las exigencias que hacen los organismos de la banca internacional.

Y es conocida también su defensa de las privatizaciones de empresas estatales, con todas las secuelas que en materia de dilapidación del capital social acumulado en ellas tienen decisiones de esa naturaleza.

Por eso, la Unión Sindical Obrera, USO, le dirigió una carta en la que lo interroga sobre la propuesta de su compañero de fórmula, Sergio Fajardo, en el sentido de privatizar el 15% de Ecopetrol supuestamente para financiar planes de educación.

"Esta propuesta, además de ser contraria al interés nacional, demuestra la poca creatividad de su campaña, pues continúa con la política de privatización implementada por el gobierno de Uribe, que se inició con la autorización de la venta del 20% de Ecopetrol", dice la USO en su carta.   [6] 

Luego de recordar que las transferencias generadas por Ecopetrol al Presupuesto Nacional en 2009 fueron nada menos que $18,66 billones, la USO le pide a la fórmula Mockus-Fajardo que explique "Lo que representaría para la nación la venta de un 15% adicional de Ecopetrol, puesto que en términos de rentabilidad social las utilidades futuras de ese 15% irían al bolsillo de los nuevos dueños y no para el beneficio del pueblo colombiano".  [7]

Mockus parece no desesperarse por las desigualdades sociales. Haciendo uso de una de las numerosas anécdotas con las que suele responder, hace poco recordó que no le importaría pagar sueldos millonarios a altos ejecutivos con tal de que éstos ayuden a generar empleos.  [8]

El candidato verde desarrolla su campaña, en todo caso, mostrándose como el defensor de la legalidad, discurso desde el cual se pueden validar toda clase de acciones, hasta los atropellos cometidos por las leyes que aprueba la mayoría vocera de la clase dominante, como la nefasta reforma laboral de 2003 (Ley 789), que Mockus no cuestiona ni se propone modificar.

Tampoco incomodaron a Mockus los decretos de emergencia social expedidos por Uribe, que la Corte Constitucional declaró inexequibles (contrarios a la Carta Política) en la noche del viernes 16 de abril. Los consideró necesarios.

"Tocaba declarar la emergencia y tocaba buscar recursos frescos, tocaba ahorrar recursos… En su conjunto la acción es legítima, es necesaria", respondió en una entrevista realizada por La W Radio.   [9]

Luego de conocida la caída de esas normas, Mockus se solidarizó con el Gobierno y dijo que lo apoyaba en su propósito de llevar los decretos de emergencia tan nocivos para la salud de los colombianos al Congreso con el fin de que su bancada los apruebe prontamente. ¿Será esto corresponder al clamor nacional?

De su opción por los impuestos a toda costa no queda duda. En la entrevista referida lo patentó: "Hay que ir pensando de dónde va a salir esa plata [la de la salud] y esa plata sale necesariamente, en última instancia, de impuestos".   [10]

La posición frente a las desigualdades y las iniquidades es la línea que marca la diferencia entre la derecha, que las ve naturales e inevitables, y la izquierda, que las considera creadas por las clases dominantes y extinguibles por la acción de los movimientos sociales.

A Mockus no parecen desvelarlo esas desigualdades, no las cuestiona en sus raíces, para él simplemente existen y hay que hacer algo para contrarrestarlas.

Y para concluir, qué responde el candidato ante denuncias como la formulada por el investigador social Aurelio Suárez Montoya, para quien "generaciones de estudiantes de la Universidad Nacional pagan altas matrículas o soportan exclusión desde cuando Mockus ingenió el cobro escalonado".  [11]

Sería muy importante que Mockus resolviera interrogantes como los formulados en este artículo, y muchos otros, como la ausencia de propuestas ecológicas en una colectividad que se denomina, precisamente, Partido Verde.

No vaya a ser que el verde se quede solo en una presentación simbólica que atrae a muchas personas aferradas a una esperanza, pero que, sin embargo, no formulan preguntas porque quieren creer en alguien, aunque para ello sólo se atengan a sus sentimientos y no a sus razonamientos.

Notas
[1]  Ver el discurso de Álvaro Uribe en: http://www.presiden cia.gov.co/ prensa_new/ discursos/ discursos2003/ junio/ascenso. htm
[2]  Así lo expuso en la entrevista con Yamit Amad, director del noticiero de televisión CM&, el 14 de abril de 2010.
[3]  La Unión Hace la Fuerza, pacto de unión entre el Partido Verde y el movimiento Compromiso Ciudadano.
[4]  Ver el artículo Los 'Tres Mosqueteros' al fin Encontraron Opción en el Centro, en:http://www.lasillav acia.com/ historia/ 4214.
[5]  La Unión Hace la Fuerza…
[6]  Carta Pública de la Unión Sindical Obrera, USO, del 9 de abril de 2010, firmada por Germán Osman Mantilla e Isnardo Lozano Gómez, presidente y secretario general, respectivamente.
[7]  Ibídem.
[8]  Entrevista con Yamit Amad…
[9]  Entrevista en La W Radio realizada el 11 de febrero de 2010.
[10]  Entrevista en La W…
[11]  Ver el artículo La Negra Historia de los 'Verdes', versión virtual, Bogotá, 6 de abril de 2010.
 
http://www.ajpl. nu/radio/ index.php? option=com_ content&view=article&id=756:mockus- mas-alla- de-los-mitos&catid=81:europe&Itemid=458

20.4.10

La poderosa voz del recuerdo

En El prestigio de la belleza, Piedad Bonnett reflexiona sobre la belleza y la fealdad

La escritora colombiana Piedad Bonnett.fOTO;fUENTE:vive.in

"Hubo momentos en mi vida en que fui invisible. La invisibilidad, en mi caso, no era un don como el de esos personajes de los cuentos que pueden escurrirse en espacios ajenos para espiar a los demás o para llevar a cabo sus picardías. ¡Ya quisiera yo! No. Ser invisible significaba que cada tanto mi identidad se reducía hasta el punto de hacerme dudar de mi propia existencia".

Esta imagen describe el hondo dolor de la protagonista de 'El prestigio de la belleza', la nueva novela de la escritora Piedad Bonnett. Una conmovedora reflexión literaria, en primera persona, sobre el peso de la belleza y la fealdad, dos pesadumbres universales de la existencia humana, contadas a través de la infancia y la adolescencia del personaje principal.

Fue en un viaje de la autora, mientras leía las memorias de la inglesa Doris Lessing, cuando comenzaron a asediarla, de manera incesante, los recuerdos de su infancia, obligándola a abandonar la novela que estaba escribiendo.

¿Algún recuerdo en particular disparó ese sentimiento?

En algún momento de mi vida yo creí entender que a mi mamá yo no le parecí tan bonita como debía haber sido. No es que yo le pareciera fea, es que yo notaba que ella quería hacer de mí una niña más bonita. Y eso fue un pequeño dolor, pero más que eso una preocupación. Entonces en el momento de escribir yo cree un personaje que soy yo, pero que en muchos momentos ya no era yo.

¿Qué tan difícil fue lograr el tono?

Siempre había querido escribir una novela en primera persona y tal vez esa fue una de las cosas que me hizo muy fácil el tránsito de la otra que estaba escribiendo; yo sabía que en esta, mi voz iba a ser muy poderosa, porque estaba impulsada por la fuerza de la memoria y el recuerdo.

¿Cómo logró mantener el ritmo sin caer en el estereotipo del fluir de conciencia de un niño?

Sí, algo que detesto son los niños contando sus propias experiencias en la inmediatez. Entonces yo necesité una doble perspectiva. Se adivina que es un adulto el que cuenta la historia, que se ve en su infancia de manera un poco distanciada y divertida, y que es capaz de meternos en esos momentos de su niñez.

La novela hace una dura crítica a la religión...

Pero no a la religión en abstracto, sino a la educación religiosa. A los castramientos, las inhibiciones y las amenazas que padecimos los que pasamos por ese tipo de educación. Si algo hay de autobiográfico es eso. Yo era una niña de provincia, educada con monjas, al llegar a Bogotá seguí con monjas. Y esta novela, en parte, es una niña en abierta rebeldía contra un mundo de represión y autoritarismo, que es lo que más odio.

Y a la vez es un relato muy triste y melancólico...

Hay mucho dolor sobre todo en la adolescencia. En la infancia se presenta más la desazón del miedo. Pienso que todas las infancias están permeadas por un montón de miedos. En este caso era aterrador porque las monjas alcanzaban a decir unas cosas terribles como por ejemplo 'si se mira mucho en el espejo va aparecer el diablo'. Es que yo viví en un pueblo hasta los siete años que era el medioevo, con una sociedad muy clasista y unos criterios de belleza muy cerrados.

¿De alguna manera la protagonista proyecta su culpa a través de la enfermedad?

Sí. Me interesaba una niñita con una especie de radares que somatiza todo a través de su cuerpo; sujeto de castigo de todos los miedos y las perturbaciones. Es un yo que se está construyendo sobre muchas fragilidades y muchas incertidumbres, y que tiene que buscar las estrategias para hacerse ver, respetar y querer de los demás. Y la enfermedad puede ser un llamado del inconsciente y una vulnerabilidad que sólo encuentra salida cuando la protagonista empieza a escribir.

El prestigio de la belleza
Piedad Bonnett
Alfaguara

12.4.10

Señor Sombra

La motosierra fue muchas veces el sello estampado en la ejecición de muchos crímenes. Se talaban los árboles como se talaban los cuerpos"

Por Marcelo Del Castillo

En la más reciente narrativa colombiana, les ha dado a muchos escritores por reescribir la cruda realidad colombiana, atravesada por crímenes de Estado, emparentada con las variadas ramificaciones del narcotráfico, y por supuesto la penetración de este fenómeno criminal a la política como otra mafia más sofisticada, y peor de criminal que la misma mafia.

Acabó de leer la última novela Señor Sombra del escritor Óscar Collazos, donde despliega una inusual panorámica de la violencia endémica de espirales sangrientos que ha padecido la nación en sus últimos 60 años. La anécdota del asesinato de El Señor Sombra, paramilitar y patriota que quiso refundar el país utiliza el esquema clásico de desplegar una investigación policial exhaustiva donde cada cabo que va encontrando la Fiscal para indagar el asesinato del personaje de marras va hallando en el pasado sanguinario una madeja de crímenes, que no se sabe cual es peor, o mas atroz.
La trama va en una espiral envolvente donde todos están untados o salpicados por la sangre de un crimen, ya reciente o en el más lejano pasado como de igual se ponen en escena las atroces matanzas que desde hace 20 años atraviesan y desangran a Colombia. El relato va desgranando en un tono sencillo casi periodístico que sobre los paramilitares, junto a los parapolíticos tuvieron esa pretensión arrogante y política mediante fuego y sangre como respuesta a los desmanes de la guerrilla, de refundar la patria.
Ya ubicándonos en lo especializado del arte de la literatura, el autor tiene la premisa básica de contarnos una novela negra, pero la amarga y sangrienta realidad colombiana le supera el arte de la literatura, y el autor sólo alcanza a darnos un fresco social de todas las violencias que han castigado a Colombia desde los orígenes de las guerras partidistas.
Lo rescatable, la creación del personaje de la Fiscal, que se le siente una cariz andrógino pero de verdad una mujer. Lamento que por la voz de la Fiscal se sienta la opinión del autor y se enrede en volver a decirnos lo mismo. O sea de caer en el retoricismo que confunde al lector, pues, se le enreda la pita de la trama o que esa era la pretensión literaria del autor, de darnos una novela negra, pero al final sale airoso, dándonos un toquecito de esperanza a tantos crímenes tan juntos y demenciales.

Vale la pena leerse la novela en esta fiebre renovadora y actual por tratar de entender desde lo literario el grande y agudo y complejo amasijo de violencias encontradas que es conflicto armado colombiano que no supera la sociedad colombiana, que políticamente no hay muestras de solución posible por las largas cadenas de venganza tras venganza entronizada desde un jefe de Estado que personalizó su propia venganza como una política de gobierno.


Señor Sombra

Óscar Collazos

La otra orilla

Editorial Norma

391 páginas

27.3.10

Memorias de unos rebeldes intelectuales

El poeta Elmo Valencia acaba de publicar Bodas sin oro, cincuenta años del nadaísmo

"Solo creíamos en la nada como un principio, inspirados en lo que decía Sartre, comenta el poeta Elmo Valencia..fOTO;fUENTE:vive.in


Portada del libro.Taller Edición Roca


"Primero quemaron todos los libros que consideraban inútiles y que más los habían torturado. En las llamas ardieron la obra de Heródoto ("porque toda la historia es mentirosa"), 'La crítica de la razón pura' ("pura mierda"), 'La Cábala', 'El catecismo', de Gaspar Astete, y hasta la 'María', de Isaacs.

"Como descendiente directo de Talía, Nerón, Eróstrato, Hitler, y todos los pirómanos de la historia, los invito a quemar nuestros libros para probarle al mundo que desdeñamos el saber hereditario, pues ya no hay nada en qué creer, ni siquiera en nosotros mismos". Con esas palabras, en la plazoleta de San Ignacio, frente a la Universidad de Antioquia, Gonzalo Arango dio vida, por allá a principios de los años 60, al 'Nadaísmo', el controvertido grupo de intelectuales de provincia que se rebeló contra el establecimiento.

Para celebrar algo que pensaron imposible, el poeta Elmo Valencia, uno de sus integrantes, acaba de publicar, con el apoyo del fundación Gilberto Alzate Avendaño, 'Bodas sin oro, cincuenta años del nadaísmo', en el que, además de contar la historia del grupo, recopila los mejores textos de sus integrantes.

En estas páginas gritan "¡presente!" plumas como Gonzalo Arango, Jotamario Arbeláez, Darío Lemos, Samuel Ceballos, Eduardo Escobar, Jaime Espinel, Pablus Gallinazo, Álvaro Medina, Armando Romero, Amílcar Osorio y Patricia Ariza.

"Sobrevivíamos de la nada, del oxígeno. Éramos muy vagos. ¿Sabes por qué nos metían a la cárcel? Porque nos encontraban con el pelo largo o en un automóvil con una chica, contándole los dedos de los pies o leyéndole el Kamasutra", cuenta Valencia, quien con Jotamario hacía parte del 'cartel caleño' de los nadaístas. Los otros, a la cabeza de Arango, eran el 'cartel paisa'.

'Chicaneros' del pánico

Luego de la erudita fogata, vinieron sus famosos "actos pánicos", con los que buscaban publicidad. "Eduardo era el menor, tenía como 14 o 15 años, y yo el mayor, con 25 o 26", recuerda Valencia, al contar -atacado de la risa- la primera de estas travesuras que llevó a Arango a la cárcel por un mes y medio.

Ocurrió durante un congreso de escritores católicos que se celebraba en el paraninfo de la Universidad de Antioquia. "Gonzalo se encargó de hacer el panfleto contra ellos -cuenta Valencia-, mientras otros poetas se encargaron de mezclar químicamente unos elementos que producían un olor terrible, llamado 'pedo químico'. Entonces en el momento en que estaba hablando el señor gobernador, frente a las monjas, los eclesiásticos y todas las logias, Gonzalo tiró los manifiestos en contra de ellos y salió corriendo, y los otros tiraron el frasco. Pobres monjitas, cómo vomitaban".

En otra oportunidad se metieron en una iglesia de Medellín a comulgar y guardaron la ostia en un libro y otro día le pidieron al Alcalde de Cali que cambiara la estatua de 'María', de la plaza del mismo nombre, por una de Brigitte Bardot desnuda.

"Esos eran los comienzos del nadaísmo, ya después dejamos esas cosas. La gente nos criticaba que no habíamos escrito nada. En realidad, habíamos escritor manifiestos duros contra el sistema, contra la sociedad, contra la economía, contra los católicos, contra todo", dice Valencia, al recordar esos años del Café Metropol de Medellín, "refugio de vagos, ladrones y carteristas".

Es mucha el agua que ha corrido por debajo de los puentes en este medio siglo, lo que los sorprende sin arrepentimientos de ningún tipo. "Nosotros no somos partidos políticos que desaparecen sino una reunión de amigos con unas ideas muy raras, muy traviesas, muy fantásticas. No hemos desaparecido en cincuenta años y tenemos fuerza para seguir adelante", concluye Valencia.

Bodas sin oro
Elmo Valencia
Taller Edición Roca

24.3.10

Aceros bolivarianos, más o menos inoxidables

Simón Bolívar. El Libertador. fOTO iNTERNET.fUENTE:ABC.es



Puede que sí, que sea totalmente cierto que los próceres de la independencia suramericana se pasaron media vida con los espadas en alto. Pero aquellos aceros del Libertador, de San Martín, de Sucre, de O'Higgins no tienen el filo ni cortan como ese sable bolivariano que Hugo Chávez, una vez tras otra, se empeña en desenvainar.
Bolívar, Simón Bolívar, el padre, el padrazo de la insurrección, apenas si habría durado un par de asaltos en el socialismo cuartelario del ilustre, que no ilustrado, como su mentor Bolívar, ex paracaidista. Porque sí, Simón Bolívar gastó lo mejor de sus energías guerreando, fue militar más por acción que por vocación pero fue, como Francisco de Miranda, el auténtico cerebro de la revolución panamericana, un ilustrado, un criollo de buena, muy buena familia, leído, viajado, cultivado y con escasas simpatías por la población indígena (a la que freía a impuestos, por cierto) cuando no le era política y estrictamente necesaria.
Bolívar, Miranda y compañía tenían un modelo, los revolucionarios estadounidenses, los héroes de las trece colonias, los que echaron al mar los cargamentos del té británico. Tipos como Jefferson, como Franklin, como Washington, amigos varios de ellos de Miranda, por más señas. Querían la revolución, sí, pero querían la Declaración de los Derechos del Hombre, la Libertad de Prensa, la Libertad de Comercio, no convertir el Caribe en un gigantesco gulag, el Altiplano en la república de los soviets. Ilustrados y pudientes, gente de ley y gente de orden, de los que se prodigaban con un todo para el pueblo pero sin el pueblo y luego se lavaban las libertadoras manos.
Los Estados Unidos de América del Sur era su sueño, no crear un, dos, tres, muchos Vietnam. Aunque entre sus filas no faltaron aventureros, arribistas, corsarios y soldados de fortuna. Bolívar y demás próceres, como los revolucionarios de cualquier época y lugar, fueron unos voluntaristas de tomo y lomo, gente muy "echá p'adelante", pero que en muchas ocasiones, una vez en el poder, se convirtieron en déspotas, ilustrados, pero déspotas, iluminados que creyeron que Adam Smith y las guayabas podían sentarse en la misma mesa. A los populismos que usan el nombre de Bolívar en vano su espada acabará por atragantárseles.
Cinco título claves de la revolución suramericana
«Los libertadores. La lucha por la independencia de América Latina, 1810-1830». Robert Harvey. RBA.
«Simón Bolívar». Salvador de Madariaga. Espasa Calpe.

22.3.10

‘Bestsellers’ silenciosos

Novelas sentimentales y negras y libros fantásticos suman miles de lectores impulsados por el boca-oreja
Patrick Rothfuss. fOTO;fUENTE:elperiodico.com

"Dueñas, Rothfuss, Malzieu, Levy... Sus apellidos no sonarán tanto como los de Dan Brown, Ken Follett o Stieg Larsson. Pero para cientos de miles de lectores son los autores del último libro del que han oído hablar, que han comprado y leído y que, a su vez, han recomendado a nuevos lectores. Son los best-sellers silenciosos que, sin un arranque fulgurante y a menudo con una atención discreta de los medios, llegan a alcanzar cifras de entre 100.000 y 200.000 ejemplares. Si algún hilo temático existe entre estos títulos es el sentimental: desde la pura novela romántica de Federico Moccia a la ambición literaria de un Paolo Giordano, que el año pasado colocó 220.000 ejemplares en catalán y castellano, o obras que encajan en el perfil de un seguidor de Tim Burton, como las de Mathias Malzieu. Otro registro, el negro, ha pasado a ser legitimado por los medios con menos reparos (la pujante Åsa Larsson, por ejemplo, es ya algo más que una sorpresa).
«Son novelas de sentimientos en las que las relaciones son la trama», sospecha Carles Revés (Planeta). Y sin una etiqueta de género muy visible. Su ritmo de ventas –«a la chita callando, hasta que explotan»– tiene, afirma Mónica Tusell, de Plaza&Janés, un detonante tipo: que los libreros recomienden el libro, que algunas reseñas o entrevistas den argumentos a favor, que un público determinado lo adopte y que el boca-oreja de internet haga crecer la bola. Un proceso que demuestra que en el ecosistema del libro hay sitio para todos.

FEDERICO MOCCIA
El amor romántico se convierte en epidemia
El amor como motor de la vida y como salvación, un amor urbano para jóvenes entre 20 y 30 años y con poder adquisitivo, romántico y sin condiciones pero (apenas) sin sexo es la fórmula del éxito de Federico Moccia (Roma, 1963), que acaba de colocar en las librerías Perdona pero quiero casarme contigo (Planeta), continuación del exitazo Perdona si te llamo amor. A finales de abril se estrena se España la película de este libro con el que el autor logró casi tres millones de lectores en Italia y desató la fiebre de los candados de amor en los puentes romanos y de otras ciudades europeas.
«Ese público joven me sugiere mucha ingenuidad y me gusta pensar cómo era yo cuando tenía 20 años», explica Moccia a propósito de los comentarios que recibe de sus admiradores en las redes sociales y en su web. Intuye que su éxito reside en el amplio abanico de relaciones sentimentales que ofrece a unos lectores «deseosos de evadirse de sus preocupaciones» y compartir con los personajes «el deseo de ser felices». Él ya ha dado el paso a best-sellero ruidoso, con todo el apoyo de su editorial: su anterior libro vendió 200.000 ejemplares con reprís de diésel, este lleva 100.000 con arrancada de turbo, más 18.000 en catalán. Con elegancia francesa, Marc Levy (Las cosas que no nos dijimos) completa el podio romántico (120.000 libros en catalán y castellano). MERCEDES JANSA

DON WINSLOW
La violencia desatada más allá de Río Grande
El último capítulo de la historia de la gran literatura norteamericana sobre México es El poder del perro (Roja & Negra), un contundente long-seller que ya va por los 70.000 ejemplares vendidos. Uno de los primeros recuerdos cinéfilos de Winslow, neoyorquino residente en San Diego, es ir a ver El Padrino acompañado del hijo de un capo mafioso. Años más tarde, ya convertido en escritor, la noticia de una matanza de niños cerca de su casa activó sus mecanismos literarios. El resultado es una ambiciosa y voluminosa saga que tiene como hilo conductor el tráfico de la droga en la frontera entre Estados Unidos y México, protagonizado por un policía mestizo y con un nivel de violencia que haría palidecer a Sam Pekinpah. No apta para paladares delicados. ELENA HEVIA

SILVIA ALCÁNTARA
La escritora que debutó a los 65 años
Su Olor de colònia (Edicions de 1984), lanzado hace exactamente un año, ha alcanzado los 40.000 ejemplares vendidos, un hito en el mercado catalán, que no maneja las cifras de la literatura en castellano. Una excelente novela que, entre otras muchas cosas, relata cómo era la vida cotidiana en los cerrados microcosmos de las antiguas colonias textiles catalanas y ha despertado un gran interés histórico por las mismas.
Pero el fenómeno editorial sobre esta historia de opresión y poder en tiempos franquistas no estaría completo sin el retrato de su laboriosa autora, Sílvia Alcántara, que debutó en la literatura con esta novela cumplidos los 65 años y se aupó a las listas de éxitos gracias a la exclusiva recomendación de los lectores. ¿El secreto? Trasladar con brío buen parte de su experiencias de infancia y juventud a la obra. E. H.

LARS KEPLER
En la hipnótica estela de Stieg Larsson
Lars Kepler posee cuatro manos muy bien avenidas. Son las del matrimonio sueco formado por Alexandra Coelho y Alexander Ahndoril. En El hipnotista (Planeta / Amsterdam lo publicará en catalán el 8 de abril) han unido sus hasta ahora separadas carreras literarias para rendir un homenaje a su admirado compatriota Stieg Larsson, el desaparecido autor de Millennium (de ahí el nombre de Lars en el seudónimo; lo de Kepler es por el astrónomo). Primera novela de una serie negra protagonizada por el comisario Joona Linna, en España El hipnotista es un éxito que está viviendo sus primeras fases: en solo un mes ya ha entrado en el tercer lugar de las listas de más vendidos y la editorial ha colocado ya en librerías 55.000 ejemplares.
Prueba del éxito en Suecia, Italia, Dinamarca y Holanda es el medio millón de títulos vendidos. Además 28 países tienen ya los derechos de esta intriga trepidante sobre el sangriento asesinato de una familia y un psiquiatra que intenta ayudar a una víctima. ANNA ABELLA

PATRICK ROTHFUSS
Un debut a la altura de Tolkien
Han sido legión los imitadores y sucedáneos de grandes nombres de la narrativa fantástica como Tolkien, Lewis y LeGuinn. Pocos han llegado siquiera a aspirar a ponerse a su altura. Y de repente aparece un peludo profesor de Wisconsin y con una sola obra, El nombre del viento, se planta a las puertas del olimpo del género. Crea un mundo y un héroe, Kvothe, que se sienta junto al fuego y relata: «He robado princesas a príncipes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos». Es un ejemplo de la combinación de medios en el crecimiento de un libro: un puñado de críticas positivas y tempranas (como la de Ricard Ruiz Garzón en este diario), boca a boca on line y consagración (120.000 ejemplares en España). En su blog, Rothfuss alimenta la devoción de sus lectores –Amazon acepta reservas de la continuación ¡para agosto del 2011!– con un strip-tease emocional en el que pide perdón por su retraso. Sus fans piden más, pero se lo perdonan. ERNEST ALÓS

MATHIAS MALZIEU
El reloj de cuco menos ruidoso
Jack tiene un reloj de madera donde debería tener el corazón. Jack se enamora localmente de Miss Acacia, una pequeña y miope bailarina de flamenco a la que sigue hasta la Granada del siglo XIX. Ambos protagonizan La mecánica del corazón (Reservoir Books) un gótico, tierno y fantástico relato en el que no faltan los celos y la pasión, que recuerda a películas de Tim Burton como Eduardo Manostijeras y que esconde una denuncia al acoso escolar. Gracias a todos estos ingredientes, su autor, Mathias Malzieu, un pelirrojo francés, líder del grupo pop Dionisos, ha convertido esta breve novela en un auténtico caso de best-seller silencioso traducido a una quincena de idiomas.
Si en Francia ha superado los 170.000 ejemplares vendidos, en España, desde su publicación el pasado septiembre, ya lleva 100.000 ejemplares en castellano y 15.000 en catalán. El libro tiene además banda sonora del propio autor, de la que en Francia se han colocado 150.000 copias, y Malzieu está trabajando con el cineasta Luc Besson para una versión animada. A. A."